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miércoles, 24 de agosto de 2016



Viernes 12 de agosto de 2016
Hora 18:10
Salón de lectura de la Biblioteca Argentina, ciudad de Rosario.
Presentación del libro "Donde cantan los Ecos".

(ahora sí, Alma, ahora sí...)

Fue entrar al salón principal, aún en penumbras, y revivir momentos de un pasado idefinidamente lejano (y tan cercano...). Tardes de lecturas, el silencio acompañaba esos espacios íntimos con olor a pinotea y una austeridad bendita que, es evidente, quedó grabada como una impronta en mi energía.
No fue poca ni mucha la gente autoconvocada. Sólo estuvo allí quien, como dice la autora, "ya había acordado, en algún tiempo irrazonable, esta cita". De los dos micrófonos generosamente dispuestos en la mesa, bastó uno en mi mano para que el decir desde el corazón fluyera, junto con las lágrimas. Mi experiencia vital y el Fuego Sagrado que me nutre dieron sustento y tibieza al relato y una parte de mi misión en esta vida se vio, así, concluida.

En gratitud y amor ...

"... Reunida a mi niña y a mi anciana, hoy entro al nuevo día montada en la cresta de la Vida, con plena consciencia
del Juego que juego, dispuesta a no olvidarme de aquello que al ganar años se olvida. Me agradezco, hasta aquí, el camino recorrido. Agradezco a los fuertes vientos, que me han enseñado a sostenerme erguida en mí misma; a la brisa cálida, que ha sabido calmar el dolor cuando lo hubo soplando en mis heridas el reconfortante aliento como bálsamo aromado; al páramo que, en su aridez, me privó de alimento, pues me facilitó el descubrir que hay otro, inextinguible, que sustenta la existencia; al valle fértil, que me
mostró la generosidad y abundancia de que está hecho el Universo que habito; a todos y cada uno de los rostros que acompañaron mi andar, por devolverme amorosamente mi
propio reflejo, por orientar permanentemente mis aprendizajes, por brindarme la posibilidad de encontrarme en cada uno de ellos y, comprendiéndome, comprender la unidad del Espíritu.

Soy estrella y guía de mis propios pasos. Soy este perfume inconfundible, esta melodía única que se libera en el espacio ahora, así, aquí, y se vuelve ARMOnía bajo el signo del AMOR..."



No hay algo que sea "lindo" o "feo". Hay preferencias, afinidades, sintonías químicas que nos vuelven más dispuestos y receptivos a algunas cosas y menos o nada a otras.
Discernir cuestiones como estas en nuestro modo de percibir la realidad manifiesta nos permite poner en la perspectiva adecuada la propia experiencia, re-conocer nuestra singularidad y apreciar el universo despojados de morales y juicios de valores.

Todo entraña su inteligencia. Todo es Espíritu.



Cuando alcanzamos la comprensión de que la Fuerza de Vida, el Soplo del Espíritu, pulsa en cada onda de energía que es, “al mismo tiempo”, partícula constituyente de átomos, moléculas, células, tejidos, órganos, sistemas, mega sistemas, redes, universos infinitamente entramados entre sí, reconocemos la Presencia de Dios que Es Todo, siendo iluminados por la certeza del Ser Unificado que la Creación Es.



ASOMBRO GENUINO oír la CANCIÓN INOCENTE de la VIOLETA, MELODÍA SENSIBLE, su PERFUME ORIGINAL que entrega la ENERGÍA de la VIVENCIA desde su DESCENDENCIA DIAMANTINA.



Hoy están en línea los "regalos".

Define la RAE (Real Academia Española) este término como "lo que se da a alguien sin esperar nada a cambio como muestra de afecto o agradecimiento". Entregarlos y recibirlos, ciertamente, moviliza en nosotros sentimientos de alegría, gratitud y amor que nos ponen en sintonía con la vida. Podemos ver el obsequio, si somos atentos y generosos desde nuestra comprensión y conciencia, en el aire entrando y saliendo de nuestros pulmones incesantemente, en nuestro corazón bombeando, en el abrazo intenso del frío o del calor, en el beso de la lluvia que acaricia las pieles, en la compañía de un perro callejero que ha caminado con nosotros brevemente algunos pasos, en el beso querido, en cada circunstancia que nos trae la posibilidad de enriquecer la perspectiva, en el amigo y también en el enemigo que sólo es tal porque así elegimos verlo...

Es "la actitud" en el dar y recibir desde nuestro centro cordial y amoroso el verdadero "regalo" que nos ofrecemos ofreciéndolo.

REGALAR.
ALEGRAR.



Es la ausencia de la “conciencia de ser Dios” lo que nos sume en el perpetuo sentimiento de abandono y soledad existencial, ese sabor amargo y persistente que, aunque por momentos distraigamos, finalmente no se quita con nada (“CON NADA”) que ofrezca este mundo.

Solo a través de Silencio que acalla la mente (“SÓLO… A TRAVÉS… DEL SILENCIO”) es posible trascender el frenético discurso interno y, despojándonos de la bruma de todo condicionamiento, experimentar la Belleza del Vacío, la Libertad Absoluta que nos deja a la Puerta del Mayor de los Misterios.



Un estado de cosas no se cambia de afuera hacia adentro. Exactamente al revés es como sucede. Algo ha madurado en la perspectiva interna de alguien y su conciencia, espontáneamente, se ha despejado lo suficiente como para ver lo que antes no podía. A eso llamo madurez de un proceso vital. Ahora, esa persona actúa en consecuencia con lo que siente y piensa a la luz de su nueva mirada, es parte de su nueva vibración, por eso su nueva actitud es natural y genuina. No es impuesta, por eso no la impone, ni está supeditada ni comprometida con nada ni con nadie, ni siquiera con aquello que fundamentaba su antigua estrechez de miras. Precisamente a causa de esto, ya no intentará ni someter ni tratar de convencer de nada a nadie. Ahora entiende. Ahora fluye, no forcejea, por lo tanto su realidad deja de ser complicada. Ve unidad donde el resto, división y conflicto. Ha ganado comprensión y se ha dado cuenta de que hay tiempos personales, como lo tienen las frutas del jardín para caer de su rama. Comienza a ser respetuoso de los otros procesos y tolerante con lo diverso. Ahora ya no mira hacia afuera y exige. Ha puesto su atención adentro. Ahora se aleja del ruido y va en busca del silencio que le permite conectar sutilmente con su intuición, la voz del alma, la presencia divina portadora del ser que le da vida, su real guía y comando. Inesperadamente, su presencia en el entorno se torna luminosa, reverberante, cada vez más y más, generando, sin pretenderlo, una sinergia que eleva la vibración de otras cuerdas humanas que comienzan a ver íntimamente lo que, hasta ese momento, era invisible a su comprensión. Ahora más personas, más conciencias vibrando en sintonía con el Orden Mayor multiplican exponencialmente lo que comenzó siendo una piedra en el estanque.

Así una humanidad gesta un cambio auténtico y sostenible, sin fronteras, sin luchas, sin discursos ni ideologías ni pujas ni negociados y con la misma naturalidad con que sale el Sol cada mañana.